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El mito de la sinceridad

Es su desvelo nocturno disfrazado de mentiras lo que verdaderamente me quita la vida. Que ni en sueños me libro de su maldición, ni de sus fantasías; pues el sol me llena de vagas excusas, y la luna de las más eróticas melodías. Besos. Se esfuman cada vez que abro los ojos. La forma de enredarse nuestras lenguas como si la mezcla de fluidos extinguiese todo mal. A veces lo imagino tan fuerte que en el despertar no hago sino pensar que nunca más voy a probar sus tiernos labios. Pero ya es agua pasada. Secuestra de mi pensamiento cada una de sus sonrisas y enciérralas en un sótano profundo. Quémalas. Sé libre. Sal, escucha buena música; bebe… JODER, bebe más. Vodka. Whisky. Otra. Y otra, y otra. Rompe el vaso o rompe a llorar, es lo mismo. 
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